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Mujeres y Miedos

06/06/2022 - Luisa del Campo

«Desde el patio de colegio percibimos que el espacio público es más de los varones»

Luisa del Campo, psicóloga especializada en trastornos de ansiedad y TDAH. Cuenta con más de 20 años de experiencia en consulta privada, y es fundadora de la empresa Vive tú vida y autora del libro Feliz Vuelo. Luisa nos acompañó en el taller del Mujeres y Miedos del pasado 19 de mayo. En este post os presentamos un extracto de sus reflexiones

Gooder: Defines tu trabajo como un propósito para hacer a las personas más libres y felices. Y yo añadiría, más saludables, porque el miedo solo trae enfermedades.

Luisa del Campo: Cierto. El miedo es algo ancestral que nos enferma y está demostrado por la ciencia. Hagamos caso a la ciencia y trabajemos nuestros miedos para no enfermarnos. 

Gooder: ¿Y por qué esa naturaleza a sentir miedo?

Luisa del Campo: El miedo en sí es sano, y sin él, no tendríamos ese factor de protección que nos da el propio miedo.

A diferencia de los animales, puesto que tenemos un cerebro más desarrollado, le damos vueltas al coco para lo bueno y lo malo. Y percibimos miedos que pueden que no sean reales y sensaciones, que en sí no son peligrosas, las identificamos como una amenaza.

La diferencia con los animales radica en nuestra capacidad para sentir e imaginar desgracias y anticipar el futuro. Esa cualidad la podemos usar en nuestro beneficio o puede llegar a enfermarnos, porque las sensaciones que se tienen durante una crisis de ansiedad son terribles y solo el miedo de poder volver a sentirlas limitan mucho a quien las ha padecido alguna vez. 

Gooder: Cierto porque quien no lo ha sentido alguna vez no es capaz de entenderlo. De ahí el difícil papel de los acompañantes.

Luisa del Campo: “Los acompañantes se sienten perdidos porque no llegan a entender los miedos y por tanto la forma de poder acompañarlos y dicen justo lo contrario de lo necesario. Lejos de tranquilizar, crean más ansiedad y surgen discusiones y problemas de pareja»

El miedo como algo necesario y limitante

Luisa del Campo:Todo en la persona tiene tres variables: la biológica, la psicológica y lo social. Y estas tres variables juntas desatan miedos que antes no se tenían. El miedo en sí es necesario, pero el problema es cuando nos paraliza o activa hasta el desgaste.

Porque ante el miedo nos defendemos de dos formas, bien paralizándonos como forma de defensa, (activa el nervio vago) o activándonos en exceso como correr para escapar, gracias al sistema nervioso simpático que nos estimula, a veces tanto, que nos desgasta.

Gooder: Hablar de los miedos de uno mismo es importante, pero nos cuesta poner palabra a nuestras emociones. 

Luisa del Campo. “Me encanta una frase de Rojas Marcos que dice que hablar prolonga la vida. Hablar es sano y el primer paso para desatascar un miedo es hablar. Y solo por eso, ya se consiguen desactivar los primeros síntomas».

Gooder: ¿Y por qué nos cuesta hablar de nuestros miedos?

Luisa del Campo: “Una enfermedad física se cuenta sin pudor, pero una mental da mucho más reparo y nos da vergüenza sacarlo a la luz. Lo físico es visible y medible, pero lo mental es más difícil y por ello se le atribuye el concepto “cuentitis” y por supuesto el miedo a reconocerlo para que no nos deje vulnerables.

El miedo, en mi experiencia clínica, tiene mucho que ver con personas con excesiva responsabilidad personal y profesional. Necesitan tenerlo todo muy controlado y cuando no es así se descompensan y padecen de este tipo de sensaciones.

Esto es además un factor muy doloroso en el plano familiar. Por ejemplo, puedes estar transmitiendo a tus hijos que todo va bien gracias al control que tienen los padres y las madres y no por la capacidad de ellos mismos.

Pero, por supuesto es muy fácil de reeducar esta actitud y corregir esta limitación, igual que el resto de miedos, si sabes cómo hacerlo. 

El miedo a conducir o a volar es cuestión de entrenamiento. En nuestros cursos se nota un cambio importante entre el antes y el después, porque se entrena al cerebro y se le enseña el camino y los procesos que hay que seguir. Cuando se vive en primera persona y te das cuenta que funciona, es revelador.

Gooder: ¿Qué es ansiedad, miedo o estrés. Son diferentes?

Luisa del Campo: «El miedo es una emoción muy primaria y la ansiedad se presenta como activación permanente de una sensación incómoda. La ansiedad en primer lugar se muestra como sensaciones físicas que nos alertan de un posible agente que nos causa incomodidad. Y finalmente, mantener la ansiedad a lo largo del tiempo desemboca en estrés.

La ansiedad es como la fiebre. La fiebre es una señal de una infección y la ansiedad es una muestra de un “cortocircuito” mental que es solucionable.

Si no se afronta, se come tu ámbito de vida de forma sibilina y cuándo quieres darte cuenta ya estás atrapado. Huir de esas amenazas que desatan ansiedad es una trampa, porque la ansiedad va creciendo cada día y te va limitando. Cada derrota diaria, es una victoria de la ansiedad y esto afecta mucho a la autoestima. Sentirse así es demoledor».

Gooder. ¿Y el miedo y el género tienen relación?

Luisa del Campo: “Están muy relacionados por el componente educativo y cómo nos hace creer que el espacio público no es el espacio de la mujer. Por ejemplo, en los colegios, el patio es de los varones con los deportes de pelota y las chicas se sientan en los laterales, con todo lo que eso tiene de transmisión de valores sobre qué es lo que te pertenece y lo que no.

Hay muchas más mujeres con miedo a conducir que hombres, porque parece que ese espacio tan agresivo es más propio de los varones.

El componente educativo y social por tanto marca mucho el miedo y por tanto el género también es un factor a tener en cuenta. Como es el caso de salir de noche y volver a casa solos, dónde las mujeres se sienten más desprotegidas y temerosas.

Gooder: ¿Luisa cómo trabajar los miedos?

De forma resumida, hay tres claves.

  • Tomar consciencia de los miedos que se tienen. 
  • Tratar de identificar las creencias que nos rondan cuanto se tiene miedo. Esa parte más irracional que nos hace entender esa sensación como peligrosa. 
  • Expresar y sacar el miedo, con la mayor naturalidad y normalidad es clave. Una persona que siente miedo suscita comprensión y saca el lado bueno de los demás. Lejos de darnos vergüenza, tratemos de naturalizar el miedo y el efecto es muy positivo. Notarás que a mucha gente más le pasa y relativiza los miedos de cada uno.

Un truco: Escribir ayuda a entender esas falsas creencias que nos condicionan y con la ayuda necesaria se logra objetivar esas creencias y darles el valor que tienen realmente.

Gooder: ¿Tomar conciencia supone aceptar los miedos de uno mismo?

Luisa del Campo: El miedo es de valientes. y aceptarlo es un límite porque parece que nos hace más débiles  y cobardes. Tener miedo no es elección muchas veces de cada uno, pero aceptarlo y pedir ayuda si es una decisión personal y es una muestra de esa valentía.

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Luisa del Campo

Psicóloga Clínica fundadora de Vivetuvida.es