Artículo

Cuidar la obesidad cuidando tu microbiota

28/08/2022 - Adriana Martín

¿Qué es la microbiota?

La microbiota es el conjunto de microorganismos (que pueden ser tanto beneficiosos como potencialmente dañinos), que se localizan en nuestro tracto digestivo. La mayoría de los microorganismos son simbióticos (aquellos en los que tanto el cuerpo humano como la microbiota se benefician) y algunos, en menor número, son patógenos (promueven enfermedades).
En un cuerpo sano, la microbiota patógena y la simbiótica coexisten sin problemas. Pero si se produce una alteración de ese equilibrio (disbiosis), el cuerpo puede volverse más susceptible a todo tipo de enfermedades.

¿Qué implicaciones tiene la microbiota en nuestro cuerpo?

Los seres humanos han evolucionado para convivir con microorganismos internos durante millones de años. Esta microbiota intestinal comienza a interaccionar con nuestro cuerpo desde el momento en el que nacemos.
La primera vez que nos exponemos a estos microorganismos es cuando atravesamos el canal de parto de nuestras madres. A medida que crecemos, la microbiota intestinal comienza a diversificarse, lo que significa que empieza a contener muchos tipos diferentes de especies microbianas. Una mayor diversidad de la microbiota, es considerado beneficioso para la salud.

¿Cómo actúa la microbiota?

Esta microbiota interacciona con nuestro cuerpo de diferentes maneras:

  • Digiriendo la leche materna: Algunas de las bacterias que empiezan a crecer en los intestinos de los bebés llamados Bifidobacterias, digieren los azúcares saludables de la leche materna importantes para el crecimiento.
  • Digiriendo la fibra. Ciertas bacterias producen ácidos grasos de cadena corta, que son importantes para la salud intestinal ayudando a prevenir el aumento de peso, la diabetes, las enfermedades cardíacas y el riesgo de padecer cáncer.
  • Ayudando a controlar el sistema inmunitario. La microbiota intestinal puede controlar la respuesta del cuerpo a las infecciones.
  • Ayudando a controlar la salud del cerebro. Nuevas investigaciones sugieren que la microbiota intestinal también puede afectar al sistema nervioso central, que controla la función cerebral.

La microbiota y la obesidad

Los alimentos ingeridos impactan en la diversidad de las bacterias intestinales. Una mala alimentación está directamente relacionada con el desarrollo y progresión de ciertas enfermedades, como la obesidad.
La mayoría de los estudios sobre personas con sobrepeso y obesidad muestran un desequilibrio en la microbiota (disbiosis) que se caracteriza por una menor diversidad bacteriana y ésta se ve agravada por la baja ingesta de fibra dietética.
La disbiosis de la microbiota intestinal probablemente favorece la obesidad inducida por diversos mecanismos como:

  1. La alteración de nuestro metabolismo energético.
  2. La alteración de la regulación hormonal intestinal.
  3. La desregulación del sistema inmunológico y los mecanismos proinflamatorios. Esta inflamación se produce cuando el cuerpo activa el sistema inmunitario para combatir las infecciones y puede estar causada por una alimentación poco saludable como las que tienen alto contenido de grasa malas, azúcar o calorías que provocarán un aumento de las sustancias químicas inflamatorias en el torrente sanguíneo y el tejido adiposo, y por tanto, puede contribuir al aumento de peso.
    Sin embargo, algunas especies de bacterias intestinales pueden reducir la inflamación y prevenir el aumento de peso. Las Bifidobacterias y la Akkermansia son especies de bacterias beneficiosas que ayudan a mantener una barrera intestinal sana y evitan que las sustancias químicas inflamatorias pasen del intestino al torrente sanguíneo.

Akkermansia

Los estudios realizados han demostrado que la Akkermansia (probiótico de nueva generación), puede reducir el aumento de peso y la resistencia a la insulina al reducir la inflamación.
Del mismo modo, el consumo de fibras prebióticas ayuda a aumentar las Bifidobacterias en el intestino, a prevenir el aumento de peso y la resistencia a la insulina sin afectar a la ingesta de energía.

¿Cómo se puede mejorar la microbiota intestinal?

Ahora que ya conoces la importancia y el impacto de la microbiota tanto en nuestra salud como en nuestro peso, vayamos a la solución porque muchas maneras de mejorar la microbiota intestinal.Entre ellas:

  • Comer una variedad de buenos alimentos. Esto puede conducir a una microbiota diversa, que es un indicador de buena salud intestinal. En particular, la verdura y la fruta contienen mucha fibra y pueden promover el crecimiento de bifidobacterias saludables.
  • Ingerir alimentos probióticos (fermentados). Los alimentos fermentados, como el yogur, el chucrut y el kéfir, contienen bacterias saludables, principalmente lactobacilos, y pueden reducir la cantidad de especies causantes de enfermedades en el intestino.
  • Limitar el consumo de edulcorantes artificiales: Algunos estudios han demostrado que los edulcorantes artificiales, como el aspartamo, aumentan el nivel de azúcar en sangre al estimular el crecimiento de bacterias poco saludables, como las Enterobacteriaceae, en la microbiota intestinal.
  • Comer alimentos prebióticos. Los prebióticos son un tipo de fibra que estimula el crecimiento de bacterias saludables. Entre los alimentos ricos en prebióticos se encuentran las alcachofas, los plátanos verdes, los espárragos, la avena y las manzanas.
  • Tomar alimentos ricos en polifenoles. Los polifenoles son compuestos vegetales que se encuentran en la uva, el té verde, el chocolate negro, el aceite de oliva y los cereales integrales. Son descompuestos por la microbiota para estimular el crecimiento bacteriano saludable.
  • Medicarnos con antibióticos sólo cuando sea necesario ya que estos eliminan tanto bacterias malas como buenas de la microbiota intestinal, lo que posiblemente contribuye al aumento de peso, disbiosis intestinal y a la resistencia a los antibióticos.

Y por supuesto quédate con la idea que la buena salud de la microbiota de un adulto se comienza a trabajar desde el embarazo de la madre y parte importante de esa buena base comienza con la lactancia materna. Los niños, que son amamantados exclusivamente con leche materna durante al menos seis meses, tienen más bifidobacterias beneficiosas que los que son alimentados con biberón. No obstante, si por las circunstancias que sean, esto no sucede, se puede seguir trabajando en la base de una buena microbiota con todo lo anterior.

Adriana Martín - Autor
Autor

Adriana Martín

Nutricionista colaboradora de Gooder

Gooder